Los técnicos se movilizarán para defender un único título de ingeniero
Opinan que las futuras carreras de cuatro años deben tener plenas atribuciones profesionales para que los titulados españoles resulten eficientes. en cambio, los superiores consideran que el prestigio de la universidad está en juego.
Artículo para CAMPUS - El Mundo de ISABEL GARCÍA
El Mundo 25-04-07
El objetivo del Ministerio de Educación es seguir manteniendo el sistema actual dividido en ingenierías de primera y de segunda». Así de rotundo se muestra José Javier Medina, presidente del Instituto de Ingenieros Técnicos de España (INITE), que engloba a más de 300.000 profesionales del sector. En su opinión, los de primera serían los superiores. Los de segunda, los técnicos. El experto cree que el debate sobre el futuro de este colectivo dentro del denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) -que supondrá la homogeneización de todas las carreras universitarias en 45 países europeos, entre ellos España- gira en torno a esa diferenciación y a la creación o no de un único título de ingeniería. Pero, tras meses de titubeos y dudas, el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) ya ha adelantado que a algunas ingenierías no les bastará con el título de grado (primer nivel de los futuros estudios, que durará cuatro cursos), sino que requerirán un máster (segundo nivel) posterior de uno o dos años para poder ejercer la profesión. Y sobre todo para funciones concretas, como la firma del proyecto de una presa hidraúlica o de un puente. El sector que representa Medina apuesta por que esa diferenciación entre técnicos y superiores desaparezca en un futuro. De esta forma, se crearía un único modelo de cuatro años (grado) con todas las atribuciones profesionales necesarias para entrar en el mercado laboral. El grado será la nueva denominación de las carreras a partir de 2012, cuando entre en vigor el EEES, con lo que desaparecerá la actual nomenclatura de diplomaturas, licenciaturas e ingenierías, tanto superiores como técnicas. Miguel Ángel Quintanilla, secretario de Estado de Universidades e Investigación del MEC, lo deja claro: «Habrá ingenieros que ejercerán su profesión con el título de grado y otros que requerirán un nivel de formación mayor y, por lo tanto, un máster». Los ingenieros técnicos -sus carreras, como Obras Públicas, Forestales o Agrícolas, duran tres años- están convencidos de que esta última propuesta del Ministerio va en contra de la convergencia europea, por lo que anuncian movilizaciones contra el Gobierno si la propuesta sigue adelante. Es la versión de Gonzalo Meneses, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas: «Las atribuciones de los máster sólo deberían darse en casos excepcionales porque su función debe ser la especialización». Añade que es la única opción si lo que se quiere es «que la Universidad española sea puntera y las empresas, competitivas». No cree que se trate de «defender al técnico ni de atacar al superior; simplemente estamos ante un nuevo ingeniero». Pero los superiores -estudian Caminos, Montes o Agrónomos, titulaciones de cinco o seis cursos- no lo ven así. Ellos consideran que la actual división de las ingenierías en dos tipos de estudios debe continuar porque, de lo contrario, se perdería el prestigio que acumulan desde tiempos inmemoriales. Lo resume Manuel Moreu, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Navales y Oceánicos: «La dureza de una ingeniería superior no es comparable a la de otros estudios, por lo que un grado de cuatro años no es suficiente si lo que buscamos es una formación de calidad». Traslada la situación al ámbito de la medicina. «A nadie le entra en la cabeza que una enfermera ATSpueda operar en lugar de un médico con tres años de formación». Por eso, defiende la diferenciación entre titulados de grado, posgrado (máster) e incluso de Formación Profesional (FP). «En España hacen falta todos ellos y pueden convivir sin problemas».
En principio, el Ministerio lo decidirá junto a los colegios profesionales y las universidades. Luego, cada una de estas últimas podrá elegir qué estudios imparte, ya que cada título estará regulado por sus respectivas directrices, tanto en el caso de las profesiones reguladas como las que no. Esas directrices vienen marcadas por las materias troncales. En el caso de las enseñanzas técnicas se trata de un máximo de 210 créditos actuales.
Como ejemplo, el Ministerio de Fomento reconoce los títulos de Caminos, Obras Públicas o Aeronáuticos a través de sus correspondientes decretos. Para ello, exige una formación específica, tanto en materias como en horas cursadas. Estas últimas, según los superiores, no pueden reducirse de golpe, por lo que necesitan la equivalencia de un grado más un máster.
Aclara que esta distribución se realizaría de forma conjunta. Es decir, el máster integrado se cursaría después del grado, pero no como una opción posterior sino que sería el destino final desde el primer año de carrera. «Haríamos un flaco favor a la sociedad si no permitimos que las atribuciones de ciertas carreras estén en los máster».
José Gabriel Zato, director de la Escuela de Informática de la Politécnica madrileña, cree que la regulación evitará el «intrusismo profesional» que se vive en estos momentos a consecuencia de los «intereses privados».Además, los informáticos podrían firmar proyectos, cosa que sí ocurre en Estados Unidos y el resto de Europa.
Según Educación, la reforma ayudará a que la duración real de las carreras no supere en exceso el número de años que, en teoría, debería emplearse. Como ejemplo, los ingenieros superiores españoles tardan de media ocho años, cuando la carrera es de cinco. Los técnicos la acaban en cinco o seis, pero debería bastar con tres. Aun así, José Ramón Péran, director de la Escuela Superior de Industriales de la Universidad de Valladolid, cree que la carrera no podría darse en menos de cinco años. «Es imposible que en menos años se adquieran los conocimientos necesarios».
Además, Michavila afirma convencido que la mayoría de los alumnos optará por títulos de grado que les permitan acceder de forma rápida al mercado laboral. En el caso de las ingenierías, asegura que alrededor del 80% de los estudiantes elegirá esta opción, convirtiéndose así en ingenieros de Producción. «Sólo el 20% cursará un máster para convertirse en ingeniero de Innovación y Diseño, mientras que ahora es el 50%».
Sin embargo, en Alemania y en las Grandes Écoles francesas, creadas en tiempos de Napoleón, distinguen dos tipos de ingenieros, uno de cinco años y otro de tres. Es la propuesta a la que se adhiere Antonio Martín Carrillo, decano del Colegio de Ingenieros Aeronáuticos de España:«Lo contrario sólo lleva a la mediocridad y nosotros queremos parecernos a los buenos, no a los mediocres». En su opinión, la mayor parte de las atribuciones deberían estar en el máster. «Me da pánico que reduzcan las carreras a cuatro años, ya que se trata de mantener dos niveles de ingenieros, no dos tipos».
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| MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ PÉREZ |
| «Queremos volver al siglo XIX en vez ser competitivos» |
| Decano del colegio oficial de ingenieros técnicos aeronáuticos |
| I. García |
Está convencido de que la intención de los ingenieros superiores («Aunque, ¿superiores en qué? Ese es otro punto...») es seguir «anclados en el pasado». Por eso, González Pérez opina que la adaptación de las carreras españolas a Europa representa una oportunidad que no debe desperdiciarse. Pregunta.– ¿Por qué cree que los llamados ingenieros superiores quieren que sigan manteniéndose los dos tipos de estudios actuales? Respuesta.– Es incomprensible porque parece que queremos volver al siglo XIX, en vez de mirar hacia delante y resultar competitivos. Lo único que hacemos es poner pegas a nuestros propios ingenieros. De esta forma, sólo lograremos que vengan los de fuera con peor formación a realizar nuestro trabajo. P.– ¿Qué consecuencias tendría mantener los dos títulos? R.– Sería una barbaridad que íbamos a pagar muy cara en el futuro, no sólo los ingenieros sino todo el país. Pero parece que aquí sólo miramos los títulos y no las capacidades de las personas. P.– ¿Cuál es la propuesta que nos permitiría competir con los países más aventajados tecnológicamente? R.– Debemos tener un título relevante (grado) que permita insertarse en el mercado laboral y luego vendría un máster para los que quieran especializarse y seguir investigando. Este último sería un ingeniero teórico que se dedica a I+D, algo muy necesario también. P.– ¿Está de acuerdo en que algu- nos máster tengan atribuciones? R.– Sí, lo que no puede ser es que todas las atribuciones estén en los máster porque, en ese caso, no necesitaríamos grados. Entonces, ¿de qué serviría la reforma? P.– ¿Es posible que los dos ingenieros lleguen a un acuerdo? R.– Eso espero. Hay que tener claro que una cosa es un título académico y otra, uno profesional.
Nacido en Bargas (Toledo), este ingeniero técnico aeronáutico por la Politécnica de Madrid realizó un máster en Sistemas y Redes de Telecomunicación. Ha compaginado su labor docente con proyectos en el sector público (Ejército del Aire, Ministerio de Industria) y privado (Indra, Simave). Es miembro de la Academia Mundial de las Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades y trabajó en el Programa HELIOS (Satélite de Reconocimiento y Captación de Imágenes de la Tierra). |
| «La ingeniería española no necesita cambios» |
| EDELMIRO RÚA ÁLVAREZ |
| Presidente del colegio de ingenieros de caminos, canales y puertos |
| I. García |
Tiene claro que el ingeniero técnico recibe una formación «práctica» y el denominado superior, «una más generalista». Y así tienen que seguir las cosas, en su opinión. Por eso, Rúa Álvarez aboga por mantener los dos tipos. Pregunta.– Los técnicos critican que la reforma europea no servirá de nada si, al final, se dejan las cosas como están. Respuesta.– Es que la ingeniería española es una de las de más prestigio. Entonces, ¿para qué cambiar? Un único título sería devaluarla. Por ejemplo, seis de las 10 primeras constructoras del mundo son españolas. Esto no se lograría si nuestra ingeniería fuera pésima. P.– Pero si nos queremos adaptar a un marco común europeo es necesario el cambio. R.– Se pueden cambiar los nombres de los títulos, pero en las ingenierías hablamos casi de dos carreras diferentes: la técnica y la superior. Cada una requiere una formación y unas competencias distintas. P.– Entonces, ¿considera que las técnicas deberían equivaler a los futuros estudios de grado y las superiores a un grado más un máster? R.– Así es. Las técnicas tienen una formación más práctica que les permite hacer determinados trabajos, como la ejecución de una obra. Y las superiores son más generalistas y tienen competencias distintas, como la de dirigir una obra. Eso no lo puede hacer un perito. P.– Por tanto, ¿las atribuciones laborales de las superiores sólo deben incluirse en un máster? R.– Sí, no es nada nuevo. Las profesiones reguladas por ley tienen competencias de un nivel y de otro. P.– ¿Cree que la reforma europea reducirá el tiempo que los ingenieros tardan en acabar la carrera? R.– No es un problema de la duración de la carrera, sino de la formación que tienen los alumnos antes de entrar en la Universidad.
Rúa Álvarez logró su título de ingeniero técnico en Obras Públicas en 1967. Dos años después, se convirtió en ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Entonces, empezó a dar clases en la Politécnica de Madrid, incorporándose a su cuerpo de catedráticos en 1992. Su trayectoria en la misma institución se completó con el cargo de vicerrector de Doctorado y director de la Escuela de Caminos. Asimismo, su especialidad son las Estructuras Metálicas. |